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No le quitemos el freno a la evolución democrática de México.

En el año 403 a.C. la humanidad conoció una de las primeras luchas por la democracia. En Atenas, producto de la Guerra del Peloponeso, un grupo de treinta magistrados, llamados tiranos, tomó el poder de Atenas y estableció un gobierno oligárquico, derrocando al gobierno demócrata que existía en Atenas. Un año después, tras vencer a los treinta tiranos, los atenienses reestablecieron el poder de los demócratas.

En nuestro país conocimos la democracia electoral apenas a finales de siglo pasado e inicios de éste. El 2 de julio del año 2000, Vicente Fox Quesada obtenía el triunfo electoral, derrocando al régimen priista, con el 42.52% de los sufragios. En ese momento muchos pensábamos que la democracia ya estaba edificada, como por arte de magia. Por desgracia no fue así.  

Vicente Fox fue el abanderado de Acción Nacional y logró acabar con el sistema semi-feudal del PRI, en un acto de heroísmo y de justicia histórica para el panismo. Fue Acción Nacional el único partido que nació en la democracia, hace ya más de 69 años (en aquella famosa asamblea convocada por Manuel Gómez Morin, en el Frontón México, entre los días del 14 al 17 de septiembre de 1939), y ajeno a los acuerdos pragmáticos de Calles y los caudillos revolucionarios que solamente se repartieron el botín, o a sus nietos que años después sólo generaron un cisma en el PRI. Fue Acción Nacional consecuente en su camino y por décadas, a cuenta de la generosidad de su militancia (ya que no existía el financiamiento a los partidos políticos), financió miles de campañas que nunca se ganaron. Fue Acción Nacional quien le dio a México grandes hombres en el debate parlamentario, como Rafael Preciado Hernández y Adolfo Christlieb Ibarrola. Fue Acción Nacional quien, con los bravos del norte por delante, ganó para la oposición sus primeras gubernaturas, empezando por Ernesto Ruffo Apel, en Baja California. Fue Acción Nacional quien, con su Maquio por el frente, le dio al país la esperanza de que la oposición fuera competitiva, hablándole al pueblo en su mismo lenguaje. 

Todo lo anterior nos obliga, más que a cualquier otro, a ser tutores de la evolución democrática del país, la cual se está gestando, pero lentamente. Prueba de este retrazo por edificar la democracia es la Reforma Electoral aprobada por esta legislatura. Un ejemplo de este retroceso fue lo pasado en abril del año pasado, cuando el Instituto Federal Electoral (IFE) sacó del aire un spot titulado “¿quiénes clausuran los congresos?”. Este spot fue pagado y difundido por una asociación llamada “Mejor sociedad Mejor gobierno”. En este spot se comparaba el acto de tomar el Congreso, como lo hicieron los diputados del desaparecido Frente Amplio Progresista (FAP), que integraban el PRD, el PT y Convergencia, liderados, en ese momento, por Andrés Manuel López Obrador, con las tomas de sus respectivos congresos perpetradas por Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Augusto Pinochet y Victoriano Huerta. La opinión que nos merezca el contenido de mencionado spot no es el tema en estos momentos, sino el acto de que se use el poder del Estado mexicano para evitar que los ciudadanos manifiesten su opinión. Lo anterior merma la libertad de los ciudadanos, plasmada en lo que conocemos como la manifestación libre de las ideas o libertad de expresión. Además esta Reforma violenta otros principios, como el de la libre contratación.

Económicamente la libertad de nuestro país no es del todo admirable. El Index of Economic Freedom, un estudio mundial que mide la libertad económica de los países, coloca a México en el lugar 49. Eso nos coloca en la escala de países medianamente libres, económicamente hablando. Aspectos como la Libertad fiscal y el Tamaño de Gobierno, que miden, por un lado, la carga retributiva y, por el otro lado, el gasto corriente que tiene un gobierno, que, a comparación de otros países del mundo, es relativamente bajo, fueron bien calificados con 83,4 y 81,8 puntos respectivamente. Por el otro lado, encontramos aspectos donde México reprueba. Algunos de estos aspectos son la Libertad de Inversión, los Derechos de Propiedad y la Corrupción, donde obtuvimos calificación de 50,0 puntos en los dos primeros y de 35,0 puntos en el tema corrupción. Estos indicadores miden, primero.- lo engorroso de la generación de inversiones y la diferenciación que la ley hace para la generación de inversiones entre nacionales y extranjeros; segundo.- la dificultad para que se respeten los derechos de propiedad en los tribunales: y, tercero.- los elevados niveles de corrupción. Transparencia Internacional califica mal a nuestro país en este tema y habla de la mala percepción de las autoridades por parte de la ciudadanía. Lo último violenta uno de los valores esenciales de la democracia, la Transparencia gubernamental.

Sumado a lo anterior, tenemos una sociedad que violenta los valores de igualdad, de respeto, de equidad y de tolerancia entre los hombres.

Los mexicanos discriminan fuertemente a los homosexuales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó, en el 2005, que habían existido novecientos homicidios por homofobia durante los 9 años que presidieron al informe. Sumándose el homicidio a la lista de agravios que sufren los homosexuales en nuestro país, siendo el más proliferante la discriminación laboral[1]. En nuestro país 9 de cada 10 mujeres, discapacitados, indígenas, homosexuales, adultos mayores y pertenecientes a minorías religiosas opinan que existe discriminación por su condición. El 30.4% pertenecientes a dichos grupos dicen haber sido segregada por su condición durante el último año y el 30% ha sido discriminado en el trabajo[2]. A la pregunta ¿Con qué persona no estarías dispuesto a compartir tu casa?, el 48.4% de los mexicanos responde que con un homosexual, el 20.1% responde que con un indígena y el 15% con un discapacitado[3].

Los párrafos anteriores solamente prueban que el 2 de julio de 2000 no consolidó nuestra democracia, sino fue el inició de la evolución de ésta. Felipe Calderón durante sus giras como presidente electo (los foros del Proyecto “México 20-30”), definió a la democracia efectiva como el rendir cuentas transparentando las cifras públicas, ponderar con responsabilidad y visión de Estado, las decisiones que cada gobernante debe tomar en el ámbito de su responsabilidad. Democracia efectiva significa también responder eficaz y efectivamente a lo que la ciudadanía demanda y la ciudadanía demanda que no se obstaculice la acción de la sociedad y de los gobiernos cuando se trata de la búsqueda del bien común. Esta definición nos hace entender la altitud de miras de nuestro presidente, pero también evidencia nuestra inmadurez en democracia. Lo que sí, es que México debe dar ese paso e instalarse como un país cuya democracia esté consolidada y sea efectiva, lo cual solamente se logra con la voluntad y participación de la ciudadanía y de su gobierno.

Es responsabilidad de Acción Nacional, por congruencia histórica, que se siga respetando el voto; ser el instrumento, que hasta hoy ha sido, para la mejora de las instituciones; generar canales de negociación y de diálogo; ser coadyuvante y generar los canales para que la ciudadanía sea fraterna entre sí; propiciar el respeto a las diferencias de toda índole, especialmente las ideológicas; involucrar a los ciudadanos en la toma de decisiones; generar espacios de expresión; transitar hacia un verdadero estado de derecho; y, abrirse a la transparencia. Con lo anterior, los gobiernos panistas seguirán generando bien común y un desarrollo sustentable, entendido éste como lo definía Pablo VI, el paso de condiciones menos humanas de vida, a condiciones más humanas. Es claro que la labor no está concluida, pero también es claro que ya está iniciada y que no hay que ponerle freno.

 

David Agustín Belgodere.

http://una-humilde-opinion.blogspot.com/


[1] La relación entre opresión y enfermedades entre lesbianas, bisexuales y homosexuales, del Departamento de Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco.

[2] Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México.

[3] Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México y Consulta Mitofky, dic  de 2004.

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